Amsterdam – Tino Segal

Es lo que tienen los retrasos de avión; que te encuentras en ese no-lugar que es la sala de embarque del aeropuerto sin saber muy bien qué hacer. De pronto, una hora y cuarto te parece toda una vida…

Estuve dudando entre leer o ponerme a escribir y, aunque estaba francamente incómoda, me decidí por lo segundo, así que dediqué estas líneas a la ciudad de los canales en la que recientemente he pasado cuatro agradables días.

El paseo tempranero de la última mañana me dejó un buen sabor de boca después de tres días con la impresión de estar moviéndome por un parque temático-acuático.

013020

Que los canales, las calles empedradas y los edificios crean un atmósfera especial es una gran verdad, pero el exceso de turistas provoca que, por momentos, no sepas muy bien si estás visitando una ciudad real o si formas parte de un montaje teatral.

Iba buscando ese halo de creatividad permanente del que se habla en todas las guías pero apenas encontré algún atisbo curioseando de manera indiscreta por las ventanas de los pisos bajos a través de las cuales sí que se veían muestras de vida humana. Muchos libros, mucho arte en las paredes y ese desorden absoluto en algunas cocinas recompensaron mi búsqueda.

044

Quizás pueda parecer que no he disfrutado del destino pero no, no es eso, es que me confieso un poco cómplice de Ian Sinclair al percibir que las ciudades están perdiendo su alma, si es que alguna vez tuvieron una, y cada vez me siento más atraída por esos espacios que se alejan de los centros urbanos en los que la “verdadera vida” transcurre sin que nos demos cuenta.

En cuanto a la obra de Tino Segal expuesta en el Stedelijk Museum y que tanto llamó mi atención en el Suplemento Babelia hace algunos meses (fue lo que me hizo decidirme por volver a visitar la capital holandesa): ni más ni menos que lo que me esperaba.

Tino Segal 1

Muchos describirían la performance como un bluff, y quizás lo sea, pero yo quería experimentar la sensación de asistir a una obra intangible y lo hice. Clasificada como live art, la exposición se materializa en diferentes versiones; bailarines, actores y actividades coreografiadas en las que se invita al visitante a tomar parte mediante conversaciones.

Según afirma Segal, una obra de arte consiste en un encuentro entre la obra y el espectador por lo que en todas sus creaciones el visitante es parte activa de la exposición.

En mi caso, fui recibida por dos chicas jóvenes que me preguntaron sobre lo que significa para mí el progreso. A continuación me “recogió” un chico que me habló de los momentos más felices de la vida. No pude contestarle cuál era para mí el momento más feliz puesto que no tengo la menor idea. Mi intervención finalizó con un breve recorrido alrededor de una escalera acompañada por una mujer asiática de alrdedor de sesenta años quien, en un inglés un poco dificultoso, me relató la historia de una joven pianista.

Tengo que reconocer que durante los minutos que participé en esta particular obra tuve una sensación extraña que terminó en un ligero mareo provocado por el exceso de arte que ofrece el museo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s